Estrategias de inserción territorial de inmigrantes chilenos en San
Carlos de Bariloche: estudio preliminar
Mariana Caram
Soledad A. Pérez
CONICET/Fundación Iceph
Fronteras: Estados y Ciudades
Mariana Caram
Soledad A. Pérez
CONICET/Fundación Iceph
San Carlos de Bariloche es una ciudad fronteriza, ubicada al noroeste de la Patagonia y al pié de los Andes, Cordillera que le sirve de límite natural con la República de Chile.
Esta cercanía geográfica con Chile motivó la existencia de relaciones y movimientos de personas en las distintas épocas históricas, antes y después de la constitución de los Estados. Especialmente durante el siglo XX se produjo el arribo de una importante inmigración a la región, fenómeno que puede interpretarse como una extensión del movimiento rural - urbano.
En 1991, año del último censo nacional, las personas de origen chileno representaban el 12% de la población de Bariloche. Aunque no existen datos precisos acerca de las características socio-demográficas de estos inmigrantes, la característica más saliente está dada por la situación de pobreza en que viven.
Este trabajo constituye una primera aproximación a la comprensión del fenómeno inmigratorio chileno en la región, y por este motivo lejos está de abarcarlo en toda su complejidad. En primer lugar, se acota al universo de inmigrantes que residen en contextos de pobreza que, si bien no son un grupo homogéneo, ni representan el total de la inmigración, son la mayoría. Una de las preguntas que planteamos tiene que ver con los motivos por los cuales los inmigrantes permanecen en Argentina, a pesar de las duras condiciones de vida que llevan, las cuales, a primera vista, no parecen diferir de aquellas que llevaban en su país de origen.
En segundo lugar, analizamos el proceso de localización de la inmigración chilena en la ciudad de San Carlos de Bariloche, intentando reconstruir el modo en que se dio la inserción territorial. Por último, indagamos sobre las posibilidades de conseguir la documentación y los permisos de residencia y radicación en el país.
En el plano metodológico recopilamos datos de diversas fuentes, entre las cuales el análisis de historias de vida, nos permitió definir la ubicación en el espacio urbano de los/las inmigrantes chilenos/as y describir las modalidades que encuentran para cumplimentar los requisitos formales de permanencia en la zona. Con este fin, aludimos a los usos territoriales de la región en diferentes momentos históricos y al sentido de la frontera nacional, también describimos y analizamos algunas de las leyes que afectan directamente a los chilenos inmigrantes.
Una rápida mirada a la historia territorial de la región del lago Nahuel Huapi junto a la Cordillera de los Andes permite comprender que desde épocas prehispánicas estuvo integrada económica y culturalmente con el territorio que actualmente es Chile. Los indígenas que vivían en la zona conocían el paso cordillerano que resguardaban con celo y reservaban para su tránsito y comercio. A partir de 1620 el lugar fue incursionado por exploradores y jesuitas provenientes de Chile, y el Perito Moreno fue el primer argentino que viajó por la región. Una vez realizada la Campaña al Desierto de 1879 comenzó la ocupación permanente del hombre blanco. Entre los primeros pobladores que se instalaron en los márgenes del lago Nahuel Huapi a principios del siglo pasado, se encontraban chilenos o alemanes procedentes del territorio chileno quienes incentivaron un importante intercambio de productos agropecuarios y madereros entre ambos lados de la Cordillera (Vapnarsky, 1983). Al flujo de mercaderías se sumaba el flujo de trabajadores, y la comunicación era exclusivamente lacustre. La región estaba de este modo integrada productiva y culturalmente.
Pobladores de la zona fronteriza rural cuentan que sus abuelos provenientes del país vecino se instalaron en la región creyendo que era Chile. Viviendo de una economía rural autosuficiente, el contacto con zonas más pobladas se daba con ese país y no con Argentina. Esta avanzada inmigrante, se asentó en la región y conformó una cultura local acorde a sus antecedentes y su influencia quedó bien reflejada en el hábitat y en la arquitectura en madera (Lolich, 1993).
En este contexto, la instalación de la frontera nacional empezó a hacerse visible cuando surgen los puestos de gendarmería y las primeras escuelas rurales. La región económica local integrada a Chile colapsó en 1911 cuando los gobiernos de ambos países impusieron una serie de trabas aduaneras. La presencia de la frontera se impuso como un límite, y la zona de Bariloche, dándole la espalda a la Cordillera, se vio obligada a mirar Buenos Aires. Pese a todo, la reconversión económica al turismo le permitió prosperar y, más aún, crecer demográfica y económicamente (Vapnarsky, 1983).
Los antecedentes de integración argentina - chilena, se modificaron a lo largo del siglo XX hacia una delimitación precisa de las fronteras nacionales y culturales reforzadas por la presencia del Estado Nación a través de, entre otros, puestos de gendarmería, escuelas, creación del Parque Nacional, leyes y una fuerte ideología de defensa nacional. En consecuencia, lejos de poder subestimar su presencia, las fronteras definieron límites geográficos, políticos y culturales.
En este marco, el Estado argentino aparece como un "reforzador de fronteras" (Vila, 1999). Las leyes y las políticas que prevalecieron en los últimos 80 años tendieron a instaurar la frontera nacional, reforzando el sentido de límite divisorio, y las diferencias entre "argentinos" y "chilenos". Todo esto produjo impactos en el territorio y consecuencias no sólo geopolíticas, sino simbólicas y culturales. Las poblaciones de ambos lados de la cordillera siguieron caminos identitarios diferentes marcados por la pertenencia a la nación.
Pese a la fuerte presencia de la frontera nacional, la Patagonia, y particularmente la ciudad de San Carlos de Bariloche (provincia de Río Negro), ha recibido durante todo el siglo una importante afluencia migratoria de origen chileno, (es de lamentar que deficientemente registrado).
En este sentido, como en las diferentes etapas históricas, durante los últimos tiempos continuó el tránsito, especialmente de chilenos, hacia Argentina. Pero este tránsito que empieza a ser denominado "inmigración", representa un fenómeno social de otra índole desde el momento en que la intervención de los estados y la naciones influyen en las comunidades locales y sus representaciones.
El siguiente cuadro sintetiza el proceso que mencionamos de ocupación territorial regional en su dimensión histórica y política.
|
Etapa histórica |
Referencia temporal |
Actores |
Políticas sobre el territorio |
|
Precolonial |
Previa a la llegada de los españoles. Principalmente de Valdivia a Chile (1541) |
Primitivos habitantes Tehuelches |
|
|
Colonial |
Desde llegada de los españoles hasta la independencia. |
Poblaciones nativas: europeos: misioneros, exploradores. |
Exploración y conquista desde la capitanía de Chile. Intentos de conversión de los indígenas. |
|
Poscolonial o transicional |
Desde la independencia hasta la llegada de Moreno a la zona (1875) |
Predominio Mapuche. Desaparecen los misioneros y los exploradores. Aparición de las elites de las naciones en formación. |
Inexistencia de políticas explícitas. Dominio indígena estratégico de los pasos cordilleranos (Tráfico de ganado). |
|
Nacional |
Desde la llegada de Moreno hasta previa llegada de los primeros colonos. |
Eliminación parcial y desplazamiento de la población autóctona. Militares, Exploradores-científicos. |
Ocupación militar como incorporación de tierras al mercado internacional. |
|
Fundacional de pueblos |
Arrivo de los primeros colonos hasta la llegada del ferrocarril (1934). |
Primeros colonos, Estado nacional a través de la ocupación del territorio. |
Reafirmación de la frontera con Chile, primeros proyectos de desarrollo, creación del Parque Nacional. |
|
Turística de elite |
Desde la llegada del ferrocarril hasta mediados de la década del '40 en adelante. |
Irrupción de la clase porteña. |
Consolidación del Parque Nacional y del ejido municipal. |
|
Turística de masas |
Mediados de los '40 en adelante. |
Aparición de los operadores turísticos. Turismo masivo. |
Provincialización del territorio. |
Fuente: Girardín, Gallo Mendoza y Zusman; 1997: Bariloche: historia y perspectiva. El ambiente y el territorio. Fundación Bariloche.
Las historias de vida seleccionadas, si bien únicas, iluminan aspectos de la inmigración comunes a muchos inmigrantes. Sus relatos describen el modo en que se ha dado la inserción territorial y sociocultural en el contexto local, así como las estrategias que posibilitaron tramitar la radicación definitiva ante la Delegación Zonal de Migraciones.
Uno de los casos que analizamos, corresponde a una mujer de 46 años que inmigró en el año 1971 junto a su marido y una hija pequeña. En la actualidad vive con su familia en un barrio periférico de la ciudad distante 8 kilómetros del centro urbano. El segundo caso, concierne a un hombre de 40 años que llegó al país a principios de la década del noventa con su esposa y dos hijas. Desde entonces residen en una casilla a unas 15 cuadras del centro de la ciudad.
"() todos nos vinimos por diferente situación, unos vinimos como turistas, unos vinimos porque nos habrá gustado, otros vinimos escapando (risa) porque hay que decir la verdad, escapando de las cosas graves que pasaron en Chile, porque pasaron cosas graves, había mucha gente implicada y bueno!, escaparon para el lado que pudieron, es la verdad! Una situación de esas yo no pasé, gracias a Dios"
"...nosotros no teníamos nada directamente éramos nosotros dos y la chica, vivíamos en un terreno que no era nuestro, entonces a nosotros nos daba lo mismo si íbamos o veníamos, total era lo mismo"
"Entonces la situación fue porque se nos murió una nena. Cuando se murió la segunda chiquita que yo tuve, mi marido como que se volvió loco, ya no quería ir a la casa, ya no quería ir adonde nosotros estábamos trabajando. Entonces todo coincidió, porque mi papá se vino acá en los 50, y yo había quedado allá, yo no había conocido a mi mamá. Entonces mi papá apareció, en ese año y nos dejó una invitación que si queríamos ir a Bariloche que él nos dejaba la plata, que nos viniéramos. Yo le digo puede ser, como no puede ser. Entonces en ese momento que estaba pasando esto () yo digo, hagamos la prueba, cambiemos de ambiente y vamos a la Argentina, y nos vinimos en el 71. Entonces llegamos, nos vinimos por San Martín, porque en esos años no estaba el paso Puyehue, estaba el Tromen. Eran dos días de viaje. Y bueno, cuando nos vinimos fue un día hasta San Martín y después nos vinimos para acá, a las 7 de la tarde llegamos a Bariloche, acá llegamos nevando, un 3 de mayo." (Ada)
El detalle con que Ada relata su viaje hasta Bariloche, muestra la importancia de tal acontecimiento en su vida. También, esta historia corrobora nuestra hipótesis acerca de que la inserción territorial y sociocultural están posibilitadas por redes familiares de ayuda. En general, hay un primer incursionista en el nuevo ámbito que abre el camino y que, una vez acomodado laboral y habitacionalmente, manda a llamar a los demás familiares. Este modelo de inmigración se repite en otros casos conocidos.
El padre de Ada, además de "mandar a buscarlos" a Chile, les da, en un principio, trabajo y vivienda.
Este hombre había llegado en la década del 50. De origen campesino, como la mayor parte de los inmigrantes, provenía de una zona semirural, acostumbrado al trabajo en la industria maderera y a la agricultura. En Bariloche, logra armar un taller de artesanías en madera y hacerse una buena posición económica.
En el segundo caso, la situación económica, la inestabilidad laboral y los bajos salarios motivaron a Walter a dejar la ciudad de Osorno. Contaba con la red de ayuda familiar para facilitar la inmigración, ya que su suegro residía en esta ciudad. Por esta razón el problema habitacional pudo resolverse fácilmente. Al llegar, instaló la casilla en un asentamiento, en el mismo terreno donde vivía su suegro, definido por él como "propiedad de nadie".
La percepción que se tenía de Argentina antes de conocerla y de instalarse permite comprender las razones de la inmigración: búsqueda de mejores condiciones de vida. Quizás se idealizaba, pero también era un hecho constatable, a partir de las experiencias de familiares o conocidos que ya habían inmigrado, que la vida en este país era más favorable y con mayores posibilidades de progreso económico y social. Aunque, no siempre se cumplieron esas expectativas, o sólo parcialmente.
Como veremos más adelante, los inmigrantes marcan fuertes diferencias culturales entre los países.
"Era una cosa como que yo iba a llegar a otro mundo, era otra cosa diferente, era algo mágico. Porque todos lo pintaban mágico! Era una cosa que para llegar allá eran semanas de viaje! Porque llegaban en barco. Y otra cosa que la gente que iba llegaba tan bien arreglada, con tanta plata, que compraba, que era una cosa que ¡éste se fue a hacer la plata allá! Pero era plata, plata que llegaba. El que llegaba de Argentina era como que llegaba un millonario." (Ada)
El trámite para conseguir la documentación ha variado según lo ha hecho la legislación, de acuerdo a los momentos históricos y las coyunturas políticas y económicas.
Subyacente a la tramitación de la documentación, que permite residir y trabajar, hay varias cuestiones a considerar. Por un lado, la región norpatagónica, es decir Bariloche, pero también todo el Valle de Río Negro, siempre se nutrió de mano de obra barata inmigrante. Este aspecto de la realidad se plasma en la legislación inmigratoria que autoriza y regula el ingreso al país de trabajadores estacionales o contratados. Por otro lado, y en otro nivel, hay una política burocrática administrativa de la oficina de migraciones, instancia donde se produce el contacto cara a cara con las personas. Esta oficina dispone de autoridad para controlar a los "ilegales", y según las coyunturas político-económicas ejerce un control más o menos laxo. En general, los datos disponibles ignoran a aquellos inmigrantes en situación ilegal pero, es un hecho constatado, que muchos solicitan la radicación luego de varios años de permanencia en la región.
"Yo llegué donde mi papá, porque él nos mandó a buscar y en ese momento pillaban gente indocumentada y la mandaban para Chile. Entonces también había problemas de esos, porque yo vine de visita! Entramos como turistas. Entonces que pasó, mi marido no le gustó mucho, cuando llegamos acá y se vio en problemas, decidió que quería ir a Chile, se quería volver." (Ada)
No obstante, según el recuerdo de los entrevistados, hubo algunas coyunturas políticas donde se realizaban controles en la vía pública y en las viviendas. Sus referencias aluden a los años 1973 y 1974, época en la que Chile estaba convulsionada por el golpe de Estado y la instalación de la dictadura de Pinochet. Estos hechos repercutieron en la región donde se estaba gestando un proceso militar similar, posiblemente, confluyendo en el refuerzo de los controles de los aparatos del Estado, entre ellos el de la frontera nacional.
"Aunque ahora no está tan vigilado como estaba antes, yo me acuerdo que antes, en el 73, 74, llegaban a la casa, golpeaban y entraban igual y muestre documento. En cualquier momento entraban los policías, después nunca más. Incluso en la calle, uno iba al cine, a entregar tejidos y lo atajaban: a ver ¡muestre documento!. Ahora no." (Ada)
" Incluso yo tengo un cuñado indocumentado acá, ¡y eso me causa una rareza!, porque digo yo estando 10 años acá ¿y qué nadie lo haya pillado?. " (Ada)
En el año 1978 y principios de 1979, el conflicto limítrofe con Chile por El Canal del Beagle, se sintió en la región fronteriza y en Bariloche en particular. La presencia de tropas y despliegue militar, y un estado de guerra inminente también aumentaron los controles y la persecución de los chilenos en la zona. Estos acontecimientos, a su vez, tuvieron impacto en el imaginario social.
En Junio de 1994 las normativas respecto a los inmigrantes fueron modificadas, estableciéndose nuevos criterios de admisión (Oteiza y otros, 2000). En virtud a lo dispuesto por la ley 22.439, en su artículo 15, se concede residencia permanente o temporaria en el país a aquellos extranjeros que cumplan con alguno de los siguientes requisitos establecidos en el "Reglamento de Migración":
a) Padres , cónyuges e hijos de argentinos nativos o por opción.
b) Padres, cónyuges, hijos solteros menores de 21 años e hijos discapacitados de residentes permanentes o temporarios.
c) Religiosos pertenecientes a cultos oficialmente reconocidos.
d) Estudiantes que ingresen a fin de cursar estudios, exceptuando los primarios.
e) Trabajadores contratados por personas de existencia visible o ideal establecidas en el país, para prestar servicios para éstas, según la legislación laboral argentina y siempre que se realice el contrato por escrito.
f) Artistas o deportistas.
g) Empresarios u hombres de negocios.
h) Representantes de empresas extranjeras.
i) Migrantes con capital propio como para desarrollar una actividad productiva, comercial o de servicios. ( Se requiere como mínimo la suma de $100.000).
j) Rentistas o pensionados.
k) Nativos de países contemplados en normas jerárquicamente superiores a la ley 22.439 que establezcan un tratamiento diferenciado de los mismos en el aspecto migratorio.
l) Personas relevantes en el aspecto cultural, económico, científico, social o político
m) Extranjeros provenientes de países que por razones geográficas, históricas, etc. Justifiquen a juicio del ministro del interior, recibir un tratamiento especial.
En función de estos requisitos se establecen 3 categorías de admisión: Residentes permanentes, es decir, los que pueden establecerse definitivamente en el país; Residentes temporarios, aquellos a quienes se le otorga un plazo de residencia no mayor a tres años, aunque es renovable por un período igual y; Residentes transitorios cuyo plazo máximo de estadía es de 6 meses.
De la simple lectura de estos requisitos se desprende la dificultad existente para los inmigrantes chilenos para regularizar su situación.
Según nos informaron en la Delegación regional de Migraciones, para el caso de los inmigrantes chilenos, el pedido de radicación se justifica, en la mayor parte de los casos, por el cumplimiento de los puntos a) o b), es decir sujeta a la presencia de un familiar argentino o radicado. Ya que se trata de una población que lejos está de reunir condiciones tales como ser un artista consagrado, deportista reconocido o contar con un capital de la magnitud requerida.
Sin duda, una dificultad que se agrega a la posibilidad de obtener la regularización de la situación legal es de índole económica: el trámite de radicación cuesta aproximadamente $500 por persona. A esto se debe agregar lo engorrosa y ardua que puede resultar la instancia administrativa y burocrática, más aún para gente de pocos recursos y bajo nivel educativo.
Sin embargo, existe la posibilidad de quedar eximido del pago de las tasas y de las legalizaciones de documentos ante los escribanos. Para entrar en este beneficio, el solicitante debe presentar un certificado de indigencia. Luego, desde la Oficina de Migraciones se releva el grupo familiar con el fin de determinar su situación social y económica.
De acuerdo a un seguimiento realizado desde Migraciones en el período agosto de 1997 a julio de 1998 de las 131 pedidos de radicación, 59 fueron a través de certificado de indigencia de los cuales más del 80% eran chilenos (Dupín, 1998).
Para cumplimentar las condiciones que exige la ley de radicación, se desarrollan estrategias que se adaptan a las posibilidades que brinda la legislación. O en otros términos, éstos requisitos moldean el modo en que se realiza la inmigración entre las familias.
Las definimos como estrategias (Rozas Pagaza,1996) porque surgen como respuesta a estos requisitos que se vuelven imposibles de cumplir para quienes optaron por cruzar la frontera como última alternativa frente a su situación de pobreza.
En el contexto de migración, la noción de estrategia tiene como presupuesto la intencionalidad de quienes las llevan a la práctica y como resultado la regularización de la situación inmigratoria. Si bien no surgen de los discursos de los entrevistados bajo esta denominación, del análisis de las entrevistas se desprende la pertinencia de construir esta categoría, teniendo en cuenta las posibilidades objetivas que brinda el reglamento de migraciones, el discurso de los actores sociales involucrados, las prácticas manifestadas y finalmente el cambio de situación. En definitiva, el concepto de estrategia permite explicar la lógica que organiza los comportamientos (Raggio, 1995) de los inmigrantes con el fin de satisfacer sus necesidades de regularización legal pero también de localización habitacional, integración cultural. etc.
Una de las estrategias más usuales para solicitar la radicación es tener un hijo argentino, luego de un periodo variable de tiempo de estadía como turista o como ilegal. En general, una vez que algún miembro consigue la documentación, facilita la del resto de los familiares. En primer lugar, el trámite lo realiza el hombre de la casa, quien la requiere para trabajar; luego, los hijos porque reciben la presión de las escuelas a las que concurren; y por último, las mujeres.
"Y bueno ahí nos seguimos quedando, pasó ese año y resulta que yo no sabía que venía embarazada. Y después me dice mi madrastra, si vos tenés un hijo te podés radicar. En esa época existía eso. Mientras tanto estaba como turista y uno no sabía, que son dos o tres meses y después tiene que pedir prórroga. Mi marido quería volver a Chile. ¡No! le digo, todo lo contrario, ¡porque ahí podemos tener los papeles! Mi papá dice, claro ustedes pueden tener los papeles si yo estoy acá."
"El documento lo hice cuando tuve a mi hija, hasta ese momento estábamos como turistas y pedíamos prórroga por 6 meses más y me la dieron. Y después fui a Migraciones y hice los papeles para hacer la radicación. Claro que para eso tuvo que ir mi marido a Chile para traer la averiguación de antecedentes. Y después atestiguar adónde estábamos trabajando, el permiso y a nosotros nos sirvió que mi papá ya hacía 10 años que estaba. Y eso nos sirvió como un aval. Mi papá ya tenía los papeles, tenía vivienda, taller, todo. Mi papá nos daba trabajo. Con eso y con el hombre que nos alquilaba él atestiguaba que éramos unas personas normales, entonces bueno, con eso ya nos dieron la radicación. No fue embromado, claro que demoraba un año en llegar. Esperar, ir a preguntar si llegaba, no llegaba." (Ada)
Otra estrategia frecuente para realizar el trámite de radicación, ilustrada en el caso de Walter, resulta de esperar el momento en que se otorgan amnistías para los ilegales, comúnmente asociadas a los primeros períodos de los gobiernos constitucionales. En 1994, se decretó la última amnistía y con esta medida 1580 inmigrantes chilenos que habían ingresado en el período comprendido entre el 2 de noviembre de 1992 y el 31 de enero de 1994 pudieron regularizar su situación en la ciudad de San Carlos de Bariloche (Oteiza y otros, 2000:21). A partir de la nueva gestión presidencial, la Delegación Nacional de Migraciones recibe innumerables llamados telefónicos preguntando si se otorgará una amnistía. Esto constituye un indicio de la situación de ilegalidad en la que viven muchos inmigrantes.
Otros aspectos legales, imponen trabas para la integración de los inmigrantes. Respondiendo a una ideología de defensa nacional manifiesta, por ejemplo, en el Decreto Ley Nº 15.385 del año 1944, ratificado posteriormente por otras leyes, se crean zonas de seguridad de fronteras "destinadas a cumplimentar las previsiones de la Defensa Nacional". En función de ésta, los inmigrantes chilenos están impedidos de ser propietarios de tierras en la región fronteriza, incluida Bariloche. Por el contrario, personas provenientes de otros países, también limítrofes, por ejemplo brasileros o uruguayos, están habilitados para escriturar la tierra.
También existen leyes que inhabilitan a chilenos que no tengan la carta de ciudadanía o nacionalización al ejercicio de funciones públicas y profesiones, como la docencia, en la zona fronteriza (aunque los estudios se hayan realizado en Argentina). Todo esto repercute en la calidad de vida de la población inmigrante y obstaculiza, en cierta medida, una integración formal al país.
A fin de legalizar la titularidad de las parcelas de tierra, uno de los mecanismos que encuentran los extranjeros chilenos consiste en ponerlas a nombre de los hijos de nacionalidad argentina. Esto da indicios que desarrollan estrategias a fin de consolidar su vínculo con el lugar.
Al ser interrogado con respecto a la titularidad del terreno que está comprando en cuotas en el barrio El Frutillar, Walter comentó: " Firmé algunos papeles, y después la escritura final la paso a nombre de éste (señala a su hijo de 5 años de edad) Y, ¡si todo el mundo hace así! Como él es argentino... está todo pensado... todo el mundo lo hace así, es la única forma."
En el caso de la inmigración de origen chileno, la organización espacial puede ubicarse puntualmente. Datos específicos de algunos barrios populares de la periferia sudoeste del casco urbano, indican una concentración alta de pobladores procedentes del país vecino. Para el caso de dos barrios, El Pilar 1 y El Frutillar, por ejemplo, los chilenos mayores de 18 años alcanzan el 10% y el 28% de la población respectivamente (Caram, 2000/b).
Tomando como referencia los datos brindados por la Delegación de Migraciones de San Carlos de Bariloche, también encontramos que los inmigrantes se ubican mayoritariamente en la zona conocida como "El Alto". Esta zona se extiende hacia el sur y sudoeste de la ciudad, lo cual, desde un aspecto geográfico y climático, es la más desfavorecida por estar alejada del lago Nahuel Huapi. El agua, como se sabe, atenúa los cambios de temperatura, y aquí la altura y la lejanía del lago juegan en contra, registrándose mayores precipitaciones, temperaturas más bajas y nevadas más intensas (Abaleron, 1994). En el plano simbólico, las condiciones tampoco son favorables ya que es un área estigmatizada que suele asociarse a la pobreza, la marginalidad y la violencia. El Alto, lo conforman numerosos barrios populares, más o menos consolidados en cuanto a nivel de organización barrial y desarrollo de infraestructura.
Respecto a las trayectorias de inserción territorial, los casos estudiados también dan cuenta de las condiciones, posibilidades y dificultades que presenta la ciudad.
Los inmigrantes recién llegados generalmente alquilan una pieza o casilla, o bien se alojan en casa de familiares de manera provisoria. El acceso a la propiedad de la vivienda, y en especial de la tierra, están fuertemente condicionadas por el mercado inmobiliario, las posibilidades económicas, pero también por las connotaciones simbólicas asignadas a las diversas regiones de la ciudad que habilitan o constriñen la ubicación residencial de las personas (Caram, 2000).
Tal es así que, existiendo zonas de la ciudad cuyo costo es similar al de esos barrios pero, más jerarquizadas socialmente, resultan inaccesibles para los inmigrantes como posible lugar de residencia. El horizonte de expectativas para su ubicación residencial se acota a zonas que presentan ciertos rasgos típicos.
El espacio urbano contiene un significado social y en él se dan un conjunto particular de relaciones sociales. El hábitat, a su vez, posee un significado cultural y, en la configuración de la identidad urbana toman partido el tipo de vivienda, el barrio y la ciudad. Por lo tanto, el sitio donde es posible ser propietario del terreno donde vivir, no da cuenta solamente del espacio físico para la vivienda. Sino que ésta se localiza en un espacio geográfico específico, sus habitantes se imaginan en un cierto barrio y con un horizonte de interacciones posibles, es decir, en presencia de unos y en ausencia de otros.
Así, encontramos que la primera residencia de Ada en Bariloche, donde vivió 10 años, estaba ubicada en el mismo espacio-social que habita Walter con su familia desde que llegó a Argentina; ambas residencias distan sólo 6 cuadras. La casilla de Walter, se levanta vecina de otras casillas, en un terreno con dueño desconocido, con una ubicación relativamente céntrica, a pocas cuadras del asfalto y de una importante zona comercial. Debido a la irregularidad de la tenencia, Walter prevé trasladarse al Barrio El Frutillar, donde está comprando un terreno. Este barrio es característico, como dijimos, por presentar un alto porcentaje de inmigrantes entre sus habitantes. Cerca de allí, se localiza el barrio Pilar 1 donde vive Ada; ambos en la periferia sudoeste del casco urbano. Esta coincidencia que podría resultar trivial, sin embargo, da cuenta de que la configuración territorial se halla ligada a ciertas prácticas sociales y a una red de interacciones factibles.
Aquí resulta interesante incorporar la noción de Giddens de región que alude a la estructuración de una conducta social en determinado tiempo y espacio, es decir, a conjuntos de prácticas sociales rutinizadas, ubicables en coordenadas espacio temporales.
El carácter de la regionalización da cuenta de los modos en que la organización espacio temporal de sedes se ordena en el interior de sistemas sociales más amplios. En estas sedes se conjuga espacial y temporalmente la vida cotidiana de los actores y actrices sociales, se trata de aquellos espacios donde se desarrollan actividades de rutina. El hogar y el lugar de trabajo constituyen claros ejemplos del concepto de sede.
Entre las prácticas sociales rutinizadas, o actividades cotidianas de los hombres y las mujeres chilenos podemos señalar, a modo de ejemplo, aquellas referidas a la ocupación. Mientras que los hombres se dedican mayoritariamente a la construcción, a tareas de mantenimiento de hoteles o a la gastronomía; por su parte las mujeres trabajan como empleadas domésticas o como mucamas en complejos turísticos y hoteles. Se trata en general de trabajos inestables que implican una circulación continua, descartándose la apropiación simbólica del espacio de trabajo, por el permanente cambio de sedes.
En el campo laboral, las posibilidades están limitadas a ciertos oficios poco calificados, mientras que en el pasado Bariloche ofrecía mayores oportunidades de progreso económico.
Según manifestaron los entrevistados su condición de inmigrantes no influyó para conseguir o no empleo.
"Pero gracias a Dios yo nunca voy a decir que acá a mí me pusieron mala cara, que me dijeron Ud. acá no puede trabajar porque es chilena no, no, no, todo lo contrario." (Ada)
"...la mayoría trabajamos en negro. La mayoría. Entonces el momento que llega la vejez no tenemos nada." (Ada)
Una de las demandas que más llegan al Consulado local es una clara consecuencia de la situación de la mano de obra chilena que trabaja fuera de los circuitos formales o en condiciones no blanqueadas. Inmigrantes que trabajaron casi toda la vida en Argentina carecen de seguro social y jubilación, por lo tanto recurren al consultado de su país de origen para conseguir algún beneficio que los ayude a sobrevivir. Unos pocos cuentan con pensiones chilenas, representando este hecho un motivo por el cual no quieren perder su nacionalidad.
Si bien merece un estudio específico, aquí no podemos dejar de mencionar la existencia de un prejuicio bastante extendido a todos los estratos de la población, algunos con poder de decisión política, mediante el cual se responsabiliza al inmigrante de los problemas ocupacionales de Bariloche.
"Jamás, jamás me han tratado mal. Claro que a veces uno se encuentra con esas personas que dicen, los chilenos vienen aquí, los chilenos nos quitan el trabajo, o los chilenos trabajan por cualquier plata. Uno de esos se los encuentra en cualquier lado, acá o en Chile pasa lo mismo". (Ada)
En el relato de Walter aparecen ciertas características que distinguirían al trabajador chileno del argentino que estimularían al empleador a optar por el primero. Esta parece ser una representación compartida por unos y otros que tiene fuertes implicancias sociales.
"Lamentablemente los chilenos le hemos quitado trabajo a los argentinos. Lo que pasa es que si al chileno le decís que trabaje el domingo, va y trabaja y en cambio el argentino no".
Como vemos, la misma persona que dice no ser discriminada se apropia y reproduce el discurso discriminatorio que lo estigmatiza, convirtiendo esta contradicción en un atributo positivo funcional a su sobrevivencia.
Lejos de agotar el tema, pensamos que a través de los conflictos laborales se expresa parte de la discriminación que existe hacia el extranjero chileno. Cómo repercute esta discriminación en la calidad de vida y en las posibilidades de integración social es una cuestión que debería estudiarse para trascender el sentido común y el prejuicio.
Encontramos que la inserción territorial aparece limitada a las zonas periféricas y que su integración al mercado laboral se reduce a actividades poco calificadas. La interacción social aparece constreñida en el plano territorial a la periferia de la cuidad, y en el plano sociocultural a un círculo social delimitado por la misma condición socioeconómica. La posibilidad de contacto con otros sectores sociales está limitada y, su red de interacciones reducida a un pequeño circuito.
Los motivos principales por los cuales ingresan migrantes chilenos en la región obedecen a la búsqueda de mejores oportunidades laborales y calidad de vida. Descripto el contexto de residencia y de inserción laboral de estas personas, nos preguntamos cuál sería, desde su punto de vista, el balance que hacen respecto a la situación de inmigración.
Por una lado, se describen las dificultades de adaptación:
"Es pesado estar acá, lugar nuevo, el frío, más encima no conocer la gente. Es feo llegar así. Más cuando uno llega y está acostumbrado a tener su casa y llegar a otra cosa que tiene que pedir permiso para todo, es feo. Pero se pasa." (Ada)
Los primeros tiempos como inmigrante son duros. Implican un período de adaptación que resulta más favorable cuando se cuenta con familiares que ayudan a la localización residencial, laboral y en cuestiones de la vida cotidiana. Pese a todo, la opción que tomaron cuando deciden quedarse en Argentina, lleva a reflexionar acerca de las condiciones en que vivían en su país de origen.
"Uno a veces piensa, si yo me hubiese quedado en Chile. A lo mejor hubiese sido otra cosa, y a lo mejor hubiese sido lo mismo, porque donde uno vaya tiene que trabajar" (Ada)
Esta frase, y particularmente, la resignación respecto de que "hubiese sido lo mismo" estar en uno u otro país resulta muy ilustrativa ya que refleja no sólo las expectativas insatisfechas, sino también el reconocimiento de que ciertas circunstancias estructurales, más allá de las fronteras nacionales, determinan el modo de vida que los sectores pobres pueden llevar.
Ciertas costumbres y modos de vida a uno y otro lado de la cordillera parecen ser el motivo principal por el cual los inmigrantes prefieren quedarse en Argentina, ya no tanto por las razones laborales que los impulsaron a emigrar.
Pese a que las condiciones materiales en que viven los migrantes no son de lo más satisfactorias y sus expectativas no han sido satisfechas, la percepción de su situación sigue siendo favorable.
" Uno de a poquito se va aclimatando y ve la realidad que es otra" (Ada)
"...pensé que era más moderno,"... "voy a Argentina... pensé que iban a estar todas las calles pavimentadas..." (Walter)
"Allá (Chile) a lo mejor podía haber estado mejor en cuanto a vivienda, pero en cuanto a calidad de vida y a comida estoy mejor acá". (Walter)
Aquí el concepto de calidad de vida es bastante esclarecedor, aparece en oposición a un bien material, la vivienda, e introduce una dimensión simbólica en su comentario. Esta mejor calidad de vida a la que hace alusión estaría dando cuenta de la preferencia por determinadas costumbres:
" allá es diferente, el trato con la gente acá es otra cosa, no es como acá , acá es mejor, ...y en el trabajo allá el patrón es patrón y acá es distinto, es como te dijera?, acá es más fácil relacionarse con la gente, allá es más complicado". (Walter)
Estas diferencias culturales pueden sintetizarse a partir de atributos opuestos que caracterizarían a Chile y a Argentina respectivamente: sociedad cerrada, acartonada, clasista - sociedad abierta, informal, integrada. El conservadurismo y la "discriminación clasista" de la sociedad chilena son las condiciones en las cuales estos inmigrantes no están más dispuestos a vivir.
" A mis hijos, al más chico le gusta Chile, pero para vivir no, lo halla muy acartonado (risa). Es la verdad, lo que pasa que en Chile la gente es así, no es como uno que se sienta a tomar un mate o se come un pedazo de pan así no más. La gente allá si no está todo servido en plato, en servilleta, todos los cubiertos, es una cosa que uno no se siente muy cómodo. Las casa brillan que uno tiene que pensar si pisar o no pisar el piso, es otra forma de vida! Y a mí me gusta ésta, ¡qué quiere que le diga!.." (Ada)
"La gente acá es mejor, es más abierta, más sociable. En Chile es muy cerrada, la gente que tiene un poquito más no mira al que tiene un poquito menos, la gente es más buena acá , más dispuesta. Allá el que tiene, tiene y el que no se jode... el de clase alta, clase alta, el de clase media, el clase baja, clase baja y acá es un poco más diferente en ese aspecto, esa es la diferencia más notable". (Walter)
Existen hábitos y tradiciones chilenas que se mantienen: el festejo de las fiestas patrias chilenas con preparación de comidas típicas; rasgos idiomáticos y el acento en el habla que perduran característicos; el acondicionamiento del hábitat y la vivienda reconocible por la arquitectura y los jardines.
En definitiva, tal como sucede en situaciones de emigración - inmigración, la distancia creada con el propio lugar y la necesidad de adaptarse a un nuevo ambiente, implican una resocialización. Como señala Edward Said, la migración supone una `forma de ser discontinua una disputa con el lugar de origen (Chambers, 1995:15)
"Porque nosotros vamos a Chile y nos tratan de Argentinos y nada qué ver! Yo digo que nosotros no sabemos qué patria tenemos (risa) yo digo yo soy de las dos, porque yo no puedo ir en contra de Chile ni de la Argentina " (Ada)
La comunicación y el flujo de población a través de pasos cordilleranos ha sido continua a lo largo del tiempo. Sin embargo, con la aparición de los Estados Nacionales, estos movimientos adquirieron un nuevo nombre: "inmigración". Nombrar es significar y nuestra intención ha sido conocer el significado de ser inmigrante chileno en San Carlos de Bariloche, es decir, qué implica esta situación.
Así constatamos que los inmigrantes, logran insertarse social, laboral y territorialmente en zonas marginadas y en contextos especialmente de pobreza. Si bien las expectativas de mejoría económica que los motivaron a cruzar la frontera no fueron satisfechas, ciertos modos de vida, fundamentalmente a nivel relacional, justificarían la preferencia o estadía en la región. Dadas las restricciones impuestas por la legislación argentina, a fin de lograr la residencia deben desarrollar ciertas estrategias que les permitan regularizar su situación. Estas estrategias animan la idea de que los inmigrantes buscan una permanencia estable en la región.
El tejido social es un complejo entramado lleno de conflictos y contradicciones. Las relaciones sociales no son de un modo o de otro de manera excluyente, ya que los matices, las tensiones, la reciprocidad, el enfrentamiento y la identificación son inherentes a todo fenómeno social. El hecho de que las mujeres y los hombres de origen chileno rescaten ciertas características de la sociedad argentina por considerarla más abierta o menos clasista no implica que la discriminación no exista, ya que como vimos ellos mismos reproducen el discurso que los discrimina. Tal vez, las cualidades que enumeraron respecto a nuestra sociedad hayan estado condicionadas por la nacionalidad argentina de quienes los entrevistamos.
En este escenario no poco conflictivo se van configurando nuevas identidades que conjugan la identidad chilena, con la cual hacen una ruptura difícil de salvar, y la identidad del lugar de residencia. Ser inmigrante, "...significa estar constantemente inmerso en una conversación en la que las diferentes identidades se reconocen, se intercambian y se mezclan, pero no se desvanecen. En este sentido, las diferencias funcionan no necesariamente como barreras, sino más bien como signos de complejidad... nuestro sentido de pertenencia, nuestro lenguaje y los mitos que llevamos en nosotros permanecen, aunque no ya como orígenes, o signos de autenticidad capaces de garantizar el sentido de nuestras vidas. Ahora, subsisten en huellas, voces, recuerdos y murmullos que se mezclan con otras historias, otros episodios, otros encuentros". (Chambers,1995, pág. 37)
Abaleron, Carlos Alberto, 1994; "Calidad de Vida y Vivienda precaria en clima frío: triangulación metodológica en Bariloche, Argentina". Revista de Geografía, Universidade Estadual Paulista, Sao Paulo.
Abaleron, Carlos Alberto y Del Popolo Fabiana, 1994; Dinámica demográfica y pobreza en San Carlos de Bariloche, Argentina. Fundación Bariloche, Programa de Calidad de Vida.
Boletín demográfico (2000). Migración Internacional en América Latina. CELADE, División de población, CEPAL.
Caram, Mariana., 2000; "Solución habitacional en sectores populares y roles de género. Estudio de Caso en San Carlos de Bariloche." en: Actas del VI Congreso Argentino de Antropología Social. Mar del Plata, septiembre.
Caram, M.., Blanco, A.., Pipkin, S., 2000/b.; Programa de microcréditos para mejoramiento de viviendas en San Carlos de Bariloche. Ediciones Iceph.
Chambers, Iain, 1995; Migración , cultura, identidad. Amorrortu editores. Buenos Aires.
Dupin, M. Rosa, 1998; Estudio sobre características de extranjeros solicitantes de radicación definitiva en el país con eximición de pago de tasa de cumplimiento de disposición 3019/95. Dirección Nacional de Migraciones. San Carlos de Bariloche.
Encuesta de la situación laboral, educación, vivienda e ingresos, Enero de 1997- Programa de Calidad de Vida de la Fundación Bariloche- Subsecretaría de empleo de la Pcia. de Río Negro.
Giddens, Anthony, 1995; La constitución de la sociedad. Bases para la teoría de la estructuración. Amorrortu editores. Buenos Aires.
Girardin, L.O., Gallo Mendoza, P., Zusman, C., 1997; Bariloche: historia y perspectiva. El ambiente y el territorio. Fundación Bariloche.
Grimson, Alejandro, 1999; "El puente que separó dos orillas. Notas para una crítica del esencialismo de la hermandad". Trabajo presentado al Seminario internacional: Fronteras, naciones e identidades. Bs. As. Marzo 1999. IDES, Programa de investigaciones socioculturales del Mercosur.
Lolich, Liliana, 1993; Patagonia: Arquitectura rural en madera. El departamento de Bariloche. Instituto Argentino de investigación de historia de la arquitectura y del urbanismo. San Carlos de Bariloche.
Oteiza, Enrique, Novick, Susana y Aruj, Roberto, 2000; Inmigración y Discriminación. Políticas y discursos. Trama editorial- Prometeo libros. Buenos Aires
Raggio, Liliana, 1995; "Un lugar en la ciudad. Alternativas habitacionales en los tiempos de crisis". En: Grillo, Lacarrieu, Raggio; Políticas sociales y estrategias habitacionales. Espacio, Buenos Aires.
Rozas Pagaza, Margarita, 1996; La pobreza detrás de las estadísticas. Centro Editor de América Latina, Buenos Aires.
Sustaita, Edmundo, 1985; Estudio del Movimiento migratorio de nativos chilenos por los Pasos Cordilleranos, años 1983 y 1984. Secretaría de Desarrollo económico, Provincia de Río Negro
Vapnarsky, César, A., 1983; Pueblos del norte de la Patagonia. 1779 - 1957. Editorial de la Patagonia. Fuerte General Roca.
Vila, Pablo, 1999; La teoría de frontera versión norteamericana: una crítica desde la etnografía. University of Texas at San Antonio. Trabajo presentado al Seminario internacional: Fronteras, naciones e identidades. Bs. As. Marzo 1999. IDES, Programa de investigaciones socioculturales del Mercosur.
V.V.A..A., 1998; Seminario: "Fortalecimiento de la integración y participación de la comunidad chilena en Argentina". Buenos Aires, 17 y 18 de julio.