Etnografía en una ciudad de frontera
Omar Jerez
FHyCS/UNJu. CONICET
Fronteras: Estados y Ciudades
Omar Jerez
FHyCS/UNJu. CONICET
En un trabajo anterior (Jerez 1998) hacia mención al crecimiento de Bermejo y su transformación de Cantón en Ciudad. En aquella oportunidad señalaba que el componente clave en el proceso de formación del nucleamiento urbano, fue la instalación de industrias, que le dio a la región un impulso económico, y se constituyó casi inmediatamente en un importante polo receptor de población migrante. En ese mismo trabajo también he señalado que la urbanización y el posterior desarrollo de la economía regional de la ciudad fronteriza de Bermejo (Bolivia) ha sido producto del impulso de tres ejes dinamizadores: la industria petrolera, la explotación agropecuaria, y el comercio de frontera.
Antropólogos e historiadores (Jerez y Rabey 1998; Karasik 1994, Santamaría y Lagos 1992; Teruel 1999 entre otros) han coincidido en señalar el bajo interés que se tenía, hasta hace unos años, por la problemática sociocultural en las fronteras de las tierras bajas, en el noroeste argentino. El interés de estas ramas del conocimiento científico se ha concentrado en los procesos históricos y antropológicos de las culturas andinas.
En Bolivia, la mayoría de los estudios de carácter social, también han puesto énfasis en las tierras altas, muchos de ellos se circunscriben a estudiar las comunidades rurales y su articulación con la cultura occidental, las prácticas de resistencia de las culturas subalternas o la situación del mestizaje (Calderón y Rivera 1984; Albó et al 1981, 1982, 1983, Albó 1988, 1993, 1997; Sppeding 1994, 1996, 1997; Rivera Cusicanqui y Barragán 1997; Rivera Cusicanqui 1997, 1993).
Para el sur y oriente boliviano son escasas las investigaciones que se pueden señalar relacionadas al tema de este trabajo. Entre la producción antropológica, se destacan los de Allyn Maclean (1987) quien estudió la migración de población colla hacia el departamento de Santa Cruz, como así también el desarrollo agrícola en el mismo departamento. Kevin Healy (1987) ha estudiado las elites agrarias de la zona de Monteagudo, en el departamento Chuquisaca, y enfoca, particularmente las estructuras de poder rural y las relaciones que influyen en la naturaleza del cambio social y la formulación, implementación e impacto de una determinada estrategia de desarrollo rural. En los últimos años, se han desarrollado una serie de trabajos (Jerez 1998; Rabey 1994, 1995, 1997; Rabey y Jerez 1999) que aunque están centrados en la situación ambiental -referida a los aspectos sanitarios vinculados a la prevención de endemias-, efectúan una importante caracterización y descripción de los procesos socioculturales de la frontera argentino-boliviana.
Desde otras perspectivas analíticas, se ha abordado la realidad sobre algunos grupos étnicos del Chaco. Especialmente las vinculadas al conflicto sobre la propiedad de la tierra y su articulación con el mercado de trabajo (Doro y Trinchero 1992; Piccinini y Trinchero 1992a y b; Rodríguez y Buluibasich 1994; Trinchero 1992, 1994,1997).
Así también, se ha desarrollado una sistemática producción, desde una perspectiva histórico-antropológica, de estudios sobre la industria azucarera en las provincias del noroeste argentino -especialmente en Jujuy y Salta-, que han analizado los conflictos del choque cultural entre las distintas etnias chaqueñas, tanto entre las culturas locales y los ingenios azucareros, como entre las propias etnias (Bisio y Forni 1976; Conti et al 1988; Lagos y Teruel 1989; Lagos 1994, 1995, 1997; Santamaría 1984, 1986 Karasik 1987, 1990; Rutledge 1987a; Whiteford 1977, 1981).
Sin embargo, pese a que la producción sobre las fronteras continúa siendo escasa, y fragmentariamente conocido, el futuro es alentador, especialmente por algunas publicaciones y encuentros recientes que están comenzando a dar cuenta de los procesos socioculturales en "la frontera baja", entre Argentina y Bolivia [1].
Las fronteras internacionales no deben comprenderse solamente como un límite, sino como un espacio de interacción entre distintas formas de conocimientos y percepciones, como una interface donde interactúan distintas culturas. Esta perspectiva nos lleva a pensar la convivencia de diferentes culturas, y cuya coexistencia es inherente a la esencia de la frontera. A la vez la frontera es un lugar donde el control del Estado es laxo. La frontera es también en muchas ocasiones un espacio marginal, no sólo por la liminaridad fáctica del contorno estatal, sino marginales en la percepción de sus habitantes, como lugares de soledad, de lejanía, de otredad, de extrañeza, de abandono en el imaginario social.
La interface cultural fronteriza que estamos analizando (Bermejo-Aguas Blancas, ciudades fronterizas de Bolivia y Argentina, respectivamente) es un espacio de contacto entre las culturas andinas de las tierras altas -especialmente colla y chapaca- y las culturas chaqueñas del pedemonte oriental andino. Desde el momento de su conquista, se generaron los desarrollos económicos de producción más importantes, por ejemplo la explotación petrolera la extracción de madera, y la industria de la caña de azúcar [2].
De esta manera, Bermejo se constituyó en un importante paso de grupos migratorios que circularon y circulan por el paso fronterizo [3], para trabajar no sólo en la zafra, sino en la cosecha de algodón en el Chaco, en la Vendimia en Mendoza, o a cualquier ciudad de Argentina para, como me dijo un joven bermejeño, "buscar algo mejor que acá".
En otro trabajo (Rabey y Jerez 1999) sosteníamos que las fronteras no han sido hasta ahora un tema de interés evidente para los antropólogos de Argentina y otros países sudamericanos. Ello contrasta con la atención que se le ha estado prestando a los procesos socioculturales y económicos en la región fronteriza entre México y los Estados Unidos. Durante los últimos años esa región ha estado atrayendo la atención de numerosos científicos sociales (Rosaldo 1988; Kearney 1991; Gupta y Ferguson 1992; Alvarez y Collier 1994 entre otros [4]).
La falta de estudios en las interfaces culturales que constituyen las fronteras internacionales en Bolivia y Argentina, es algo realmente enigmático, si consideramos la situación altamente conflictiva de la frontera especialmente en las áreas de tierras bajas, donde se combinan importantes flujos de migración laboral permanente y estacional, contrabando hormiga y una frontera externa de MERCOSUR (Rabey 1995, Rabey y Jerez 1999). Además, aparece aquí una gran diversidad de etnicidades, como consecuencia de constituir esta zona no sólo un límite internacional, sino una interface entre dos regiones ecoculturales mayores: los Andes y el Chaco.
La imagen de la frontera siempre es importante, pues sugiere nuevos lineamientos teóricas en antropología, que rechazan el antiguo foco en culturas ahistóricas y aisladas. Las culturas son tramas de relaciones, no son atemporales ni están aisladas, sino que fluyen constantemente. La frontera Bolivia-Argentina, con sus flujos estacionales de trabajadores temporarios para la cosecha en las empresas agrícolas proporciona una imagen de producción capitalista globalizada a escala mundial. En este sentido, existe una importante producción científica sobre el papel que ha tenido en la agricultura empresarial la fuerza de trabajo barata constituida por migrantes estacionales de diversas etnias chaqueñas, hasta la década del 30 (Conti et al 1988; Hirsch 1999a y b; Lagos y Teruel 1989; Rutledge 1987a), y de campesinos de las tierras altas jujeñas y bolivianas a partir de esa época (Bisio & Forni 1976; Rutledge 1987a y b; Whiteford 1981, 1977). Con las notables excepciones del libro de Whiteford (1981) y los trabajos de Hirsch (Hirsch 1996, 1999a y b), ningún otra investigación ha realizado un análisis del papel de la frontera, de las diferencias de nacionalidad en el establecimiento de relaciones de trabajo, la construcción de la identidad en la frontera Bolivia/Argentina y los flujos trasnacionales. Sólo muy recientemente se ha comenzado a estudiar la nacionalidad como un importante organizador de las relaciones productivas y de las relaciones interculturales; algunos trabajos han incursionado especialmente en la construcción de significados en relación con la imagen del migrante extranjero, tales como los vinculados al racismo (Bohe et al 1992, Karasik 1991). Desde la producción antropológica regional, algunos estudios más recientes han analizado un proceso peculiar del noroeste argentino, la producción de periferias urbanas pluriétnicas, con cierto énfasis en el análisis del papel jugado por los migrantes bolivianos (García Moritán y Echenique 1991; Jerez 1999; Jerez y Rabey 1999; Rabey et al 1994, entre otros).
Para sumergirnos en la cotideanidad de la ciudad, mirar los imaginarios colectivos e individuales, percibir las representaciones e imaginarios urbanos de sus imaginadores, se utilizó básicamente la metodología usual en antropología sociocultural, basada en la producción de etnografías, entendidas como el registro sistemático de las perspectivas sobre el conocimiento local de los actores involucrados. Perspectivas que se expresan en prácticas y discursos. Ello implica la aplicación de varias técnicas cualitativas de investigación social (Guber 1991; Hammersley y Atkinson 1983; Taylor y Bogdan 1990), particularmente las más usuales en el proceso de investigación etnográfico: observación con participación, entrevistas abiertas y semiestructuradas y estructuradas.
En este espacio de interface cultural que representa la frontera, de carácter predominantemente urbano, confluyen distintos actores sociales, especialmente de origen campesino. A la luz de los hechos, se fue consolidando la presencia de lo urbano y lo moderno, y fue transformando a Bermejo, de Cantón en Ciudad. Especialmente a partir de la transformación socioeconómica que se produjo con la sanción del Decreto Supremo 21060, en agosto de 1986.
El Gobierno Nacional de Bolivia, en 1985, establece a través del Decreto Supremo 21060, una serie de medidas que produjeron un giro en la vida social, política y económica. El Decreto Supremo 21060 instala en la escena boliviana un paquete de nuevas reglas de juego que "se puede resumir en seis puntos: (a) la reducción del déficit fiscal con congelamiento de salarios, aumento del precio de la gasolina (YPFB cubrió así más del 50% de los ingresos del TGN) y reducción de gastos del Estado; (b) un cambio real y flexible de la moneda (desapareció el peso y renació el boliviano, con la reducción de seis ceros del viejo peso), creación del "bolsín" controlado por el banco Central; (c) racionalización de la burocracia, en la práctica la llamada "relocalización" fue despido masivo de trabajadores; (d) liberalización total del mercado, libertad de precios y libre oferta y demanda, arancel único de importaciones; (e) fomento de las exportaciones, y (f) reforma tributaria (de Mesa et al 1997: 689)".
La zona geográfica seleccionada corresponde a la franja de tierras bajas orientales en los Andes Septentrionales de Bolivia. La unidad de estudio seleccionada es la ciudad de Bermejo, Bolivia. Esta ciudad constituye un punto importante en el/los corredor/es migratorio-transhumante boliviano-argentino [5] (Rabey y Jerez 1999.). Bermejo [6] se ubica en el llamado triángulo sur de Bolivia, entre los ríos Bermejo y Grande de Tarija. Es capital de la segunda sección de la Provincia Arce, del Departamento Tarija.
Los datos estadísticos que se encuentran son escasos [7]. El último censo que se realizó en 1992, dio un total de 21.394 habitantes en la parte urbana, y 9.655 en los cantones, en la parte rural. La Alcaldía estima que la población actual en la ciudad sobrepasa los 25.000 habitantes. En los meses de mayo a noviembre, tiempo en que se desarrolla la zafra azucarera, este número es superado ampliamente. Para esta época la población sobrepasa los 40.000 habitantes. La población migratoria, que año tras año concurre a trabajar a los ingenios azucareros de Bermejo, proviene de las tierras altas de Bolivia (Jerez 1998, Varas Castrillo 1981).
Los primeros datos de Bermejo se remontan a principios de siglo pasado, cuando se comienza a explorar la región en busca de petróleo. En otros trabajos (Jerez 1998; Rabey y Jerez 1999) se han señalado los procesos dinamizadores y transformadores que dieron origen a la conformación actual de Bermejo, los cuales fueron construyendo a la ciudad en un predominante escenario urbano: la explotación del petróleo, la explotación industrial del azúcar, y el comercio informal de frontera; lo cual produjo, en sucesivas etapas -vinculadas al auge de cada eje- la expansión de la ciudad, debido a los constantes flujos migratorios desde distintas zonas, especialmente la rural.
"... lo que yo sé, lo que me contaron papá, mis amigos, la gente que es Bermejo, al principio solo era el río, el monte y los indígenas, o sea los Chaguancos que habían aquí. No eran agrupaciones grandes, sino que estaban por el río. Estas comunidades son de dos o tres familias, tienen un núcleo ahí y se mueven para distintas partes."
"Vinieron empresas americanas, la Standar (Oil). Entraron a perforar con convenios nacionales. Por supuesto han entrado hasta Tarija, y luego han venido a pie, y con las maquinas habrán venido por la Argentina. La Argentina tenía camino hasta zona Suti, en el puesto 28. De aquí a 28 kilómetros de Aguas Blancas. Y ahí han empezado, empezaron a sacar petróleo del pozo dos, que está ahora en producción, está cerca del puente, antes de llegar al pueblo. Y en aquella época dicen que hubo un auge, que había más de 1000 trabajadores."
"...acá han venido de todo ello...vinieron hasta gringos... estaban los naturales, la gente que vivía en los ríos, aunque ahora ya no se los ve....Después han venido los coyas, esos han llegado con el ingenio, con el comercio.. así ha sido... Uh, ha crecido mucho esto, mucho...".
Antes de adoptarse las medidas de la reforma agraria y las medidas de colonización, la región de Bermejo, como casi todo el oriente de Bolivia, tenía, en los años 60, un porcentaje poblacional muy bajo. Las prácticas económicas de la población se centraban, básicamente, en la explotación del petróleo. Como complemento de esa actividad, se efectuaba la cría de ganado vacuno y la explotación maderera para los aserraderos de Orán.
Toda la actividad económica estaba vinculada, en gran medida, con Argentina. La dependencia con Oran fue muy importante, esto se debía a que no había entradas al pueblo, más que por esa ciudad argentina, desde donde se entraba por carro. Allí se realizaban todas las actividades de compras de abastecimiento, pues le servía como centro comercial, de servicios y de mercado. Antes de la construcción del camino que lleva a Tarija, Bermejo estuvo prácticamente aislada del resto de Bolivia. Hasta 1950 gran parte de la gente era de Argentina. La conexión con el resto de Bolivia era posible sólo a través de Tarija, por un camino en muy malas condiciones. La desconexión con el resto del país era tan extrema que hasta mediados de siglo, aproximadamente, los jornales [salarios] y toda transacción se efectuaban, preferentemente, con moneda argentina [8]. Para esa fecha se inaugura un camino mejor consolidado que unía Bermejo con Padcaya y, luego, esta localidad con Tarija. Sin embargo el camino, al menos en su primer tramo, todavía se encuentra en muy malas condiciones. En 1998, se estaba por comenzar con los trabajos de asfalto desde la localidad de Padcaya, La Mamora y a Bermejo. Estas dos localidades se encuentran en el camino Bermejo-Tarija:
"...no teníamos acceso nosotros. Para ir a Tarija, teníamos que salir, irse por Tartagal, Yacuiba, [ambas localidades en territorio argentino] todo eso. Esto era una sendita que había [el camino a de Bermejo a Tarija]. En 1950 recién hubo la apertura del camino con que contamos..."
"...hemos sufrido aca, no había luz, no había habitaciones. Los ríos había que pasar nadando. Para ir a Orán [en Argentina], los tres ríos había que pasarlos, había que ir a pie..."
"...hasta tigres había. Los tigres se comían a la gente. Entonces no era fácil, había que tener espíritu aventurero para largarse a trabajar en una empresas de estas..."
"...era más fácil ir a Orán, tardábamos un día en llegar a Orán, a Tarija era un mes. No había por acá un camino. Había que ir por el río Tarija, y peligrando que el tigre los coma. Se formaban grupos de personas para viajar..."
"...había mucho tigre que se comían a los campesinitos que se animaban a venir por la senda...Bermejo no era más a donde esta el mercado ahora, era una que otra casita, eso era el año 40..."
El paso fronterizo de Bermejo cobró gran dinamismo, a partir del flujo de circulación de trabajadores bolivianos altoandinos hacia los centros agroindustriales azucareros del norte de Argentina, especialmente de Jujuy y de Salta, desde los años 20. Hoy el flujo de circulación es mínimo, por no decir inexistente. Muchos trabajadores pasaron por esta región durante años. Algunos comenzaron a quedarse, luego de que el gobierno de Bolivia incentivara la radicación a partir de una política de colonización en los años 60, y posteriormente con la instalación de dos ingenios azucareros, a mediados de los 70.
"... en 1966 ya empiezan a emigrar gente en gran número a Bermejo. Ya había la noticia de la creación del ingenio azucarero. En 1966-1967. Ya se empezaron a hacer trabajo de desmonte, de asentamiento, de colonias. Los colonos venían de la zona de Tupiza, Villazón y de Tarija. La parte altiplánica del departamento de Tarija y Potosí, del sur. En 1968, comienza la primer zafra y la producción de azúcar, con un ingenio. A partir de 66-67 ya empieza a tomar importancia la población, porque ya viene en gran numero los habitantes de otras zonas... "
"... esta gente vino a asentarse como colonos, a colonizar, a tomar propiedad de la tierra, para trabajar en el cultivo de la caña de azúcar. Gran parte de ese grupo no pierde su identidad con su pueblo originario, porque viene se asiente, inicia su trabaja de cultivo de la caña. Y lo que hace es hacerse una pequeña vivienda, y otra vez vuelven a su lugar de origen, en determinadas épocas del año. Trabajan en toda la época de la zafra, haciendo su desyerbe, la mantención de su cultivo, y ahí cuando no hay mucho que hacer se vuelven a su pago. Son los colonos coyas potosinos..."
"... El boom es tremendo, ya para todo eso, ya la población estaba constituida, había como 10.000 personas. Y vienen para la zafra, gente de la zona alta de Tarija, primera, y de la parte sureña de Potosí, y algunos de la parte sureña de Sucre, es gente del altiplano, pero de esta parte del altiplano. Vienen acá a trabajar en la zafra y algunos se quedan. Eran trabajadores temporales. Los trabajadores bolivianos, los coyas se iba a trabajar a la zafra argentina, y algunos vinieron de paso y se quedaron...."
"...llegan los Chapacos. Entonces con los polos de desarrollo, les daban más comodidades y facilidades a las personas, a los colonos que comienzan a llegar para dotarse de tierras. Aparece la tierra y dice yo quiero plantar caña, y le dicen ahí tiene la tierra, trabaje..."
"...La parte agroindustrial tiene mayor efecto multiplicador, porque esta el cañero, el dueño del terreno. El primero siembra y luego va ampliando su cultivo, después ya es patrón, y necesita gente que le haga el trabajo. Eso además genera que los cañeros que son aproximadamente 3.000, otros les vendan comestibles, ropas. Entonces como tiene que irse a sus parcelas, y hay algunos que no tienen sus vehículos y aparecen otros que tienen platita y compran un vehículo para transporte. Otros ponen tiendas para proveer insumos. Otros alquilan tractores. Llega la zafra y se necesitan cualquier cantidad de mano de obra para la cosecha, se necesita mucho transporte. Se necesitan a los administrativos que están trabajando en el ingenio. Entonces para hacer azúcar hay mucha gente trabajando. Por eso digo que es un agente multiplicador más importante que la parte hidrocarburifera..."
Parte de esos migrantes golondrina se asentaron en Bermejo, y volcaron su conocimiento, su experiencia, en las nuevas prácticas agrícolas de la caña de azúcar. Los colonos que se asientan, son de origen colla y chapacos. Los primeros del sur de Potosí y Oruro. En tanto que los segundos provienen principalmente del área andina del departamento de Tarija. Ambos grupos étnicos mantienen fuertes vinculaciones culturales, sociales y económicas con sus lugares de origen. Son frecuentes los viajes de visita hasta y desde los lugares de origen.
"...don Carlos Flores (67), ...se ha venido primero él, hace muchos años...venia con su hijo para ir a la zafra de Argentina...después lo ha dejado aca al hijo un tiempo, con unos parientes..., ahora están todos aca...pero el siempre va a ver a sus paisanos, a su gente en el campo, algunos hermanos, va viejitos han quedado, es gente que no se acostumbra, ya gente grande..."
"... Jacinto Choque (60), uno de los cañeros más grandes. El era zafrero en la Argentina, y vino, y me dice yo he trabajado, no he malgastado mi platita y me he comprado aquí mis terrenos. El le compró la finca a don Roberto Torres...."
"...Yo he trabajado siempre en la caña, en Salta y Jujuy, cuando se ponía feo iba a la finca...pero para la zafra era más lindo... yo he juntao plata y he arrendao acá, y luego con la colonia he tenido más tierras... Yo he ido a la Argentina con mi papá y mi hermana...Ellos se han quedado, bueno mi papá ya ha muerto, la que ha quedado (en Argentina) es mi hermana que se ha casado... En el campo (en la zona de los valles altos de Tarija) quedan unos parientes, que siempre bajan a buscar sus cositas..."
"... casi todos eran gente del altiplano, venían de la Argentina y se quedan, algunos. Don Torres, también vino de la Argentina, y se compro terrenos. Llegó a tener 140 hectáreas, una cifra importante para la región...todos esos han comenzado, pues, con la caña"
Los colonos, a medida que comenzaron a trabajar la tierra, se fueron transformando en cañeros. Como esta actividad agrícola requiere de un importante número de mano de obra y, debido a las características irregulares del terreno, no se puede asumir el trabajo mecanizado, es frecuente que los cañeros contraten braceros. Inversamente a lo que sucede con las grandes plantaciones azucareras del lado argentino, hay una demanda sostenida y creciente de trabajadores estacionales, "zafreros" [9], que son contratados casi exclusivamente en las tierras altas andinas y, muchas veces, en las mismas localidades de donde provienen los campesinos "cañeros", que ahora son los patrones de sus paisanos. Muchos de los cosecheros temporarios y permanentes que trabajan en las fincas frutihortícolas del área Orán-Aguas Blancas, también provienen de las tierras altas tarijeñas. Estos trabajadores temporarios están fuera de su comunidad entre los meses de mayo y noviembre, coincidentemente con el período de zafra de la caña azucarera y de cosecha del tomate y el pimiento (Jerez 1998; Rabey y Jerez 1999). Cuando culmina la cosecha, algunos retornan a su comunidad campesina en las tierras altas, a tiempo para incorporarse a la actividad agrícola en sus predios. Otros, con el tiempo, se fueron transformando paulatinamente en habitantes de la periferia urbana de Bermejo y de las zonas rurales de influencia. De la misma manera, comenzaron, paulatinamente, a participar en distintas actividades del comercio informal en la frontera.
"... los del norte (los coyas) son esas gentes que cocinan, que venden empanadas en el mercado y en la calle; son los que llevan el carrito (acoplados) en la estación de los buses. Otros trabajan de albañil o de ayudante de albañil, y así se dan vuelta... les ayuda también el cultivo de algunas cosas, o la cría de algunos animalitos..."
"... desde el 85 han crecido mucho los negocios. La gente ha venido a migrar porque allá, donde estaban, en el norte, no tenían trabajo. Eran mineros y les han cerrado las minas. Entonces esa gente viene, se agarran puestos, se ponen a vender. Mayormente se abocan a la venta de ropa..."
Cuando hablamos de Bermejo, no podemos dejar de mencionar la ciudad de Aguas Blancas, en territorio argentino. Ambas ciudades constituyen, lo que hemos denominado el complejo urbano fronterizo Bermejo-Aguas Blancas (Rabey y Jerez 1999). Como en toda ciudad gemela de frontera, las fluctuaciones económicas y las decisiones que se tomen en ese sentido en cada uno de los países involucrados, afecta a ambas ciudades [10].
Como decíamos anteriormente, Bermejo, fue durante muchos años un pequeño poblado que manejaba las relaciones socioeconómicas con mucho más fluidez con las ciudades argentinas, especialmente Oran, que con el resto de Bolivia. Fue desde la ciudad de Bermejo que se estructuró el movimiento económico en la región, desde principios de siglo XX, con la explotación petrolera. Luego, en los años 60, después de la colonización, dio comienzo la explotación agroindustrial de la caña de azúcar. Finalmente, desde mediados de la década del 80, se produjo un incremento del comercio informal, por las consecuencias de la sanción del Decreto Supremo 21060.
De esta manera, apoyada en el crecimiento de Bermejo, también se expande el pueblo de Aguas Blancas, en territorio argentino. Se da así una relación complementaria, en donde cada uno de los dos centros urbanos se desarrolla más en los momentos en que se ven favorecidos por las fluctuaciones y las variaciones monetarias entre ambos países y, consecuentemente, por los flujos comerciales de compra (Rabey y Jerez 1999).
En esta relación de simbiosis, fue Bermejo el núcleo con mayor expansión urbana y crecimiento demográfico. Ello se debe, primero, al carácter principalmente minorista e informal del comercio en Bolivia, frente a su mayor concentración y formalidad en Argentina. Segundo, a un tipo de cambio que favorece los intercambios de Bolivia a la Argentina. Tercero, el mantenimiento de la atracción colonizadora del triángulo de Bermejo sobre los campesinos de las tierras altas bolivianas. Todo esto en un contexto de cada vez mayor escasez de tierras aptas para el cultivo de caña. Finalmente, cuarto, y reformando las primeras variables de análisis, a las características más urbanas de Bermejo con respecto a un área rural densamente poblada y con una importante producción mercantil.
El crecimiento urbano de la ciudad de Bermejo, ha llegado a tal punto que, en los últimos años, ha comenzado a afectar las áreas cañeras más próximas [11]. Bermejo, pese o por estar constituyéndose en un centro urbano con un sistema productivo pujante, se enfrenta a importantes dificultades para aprovisionar a su población de un espacio para la vivienda y de los servicios de saneamiento básico necesarios en una ciudad de esa escala (Rabey y Jerez 1999). Una muestra de la deficiencia de sus políticas públicas, es el estado de la recolección y depositación de los residuos domiciliarios, que son prácticamente arrojados al río Bermejo, constituyendo esto un importante foco de contaminación.
Para los trabajadores golondrinas rurales, instalarse en la ciudad de Bermejo significa la posibilidad de competir por un puesto en los trabajos agrícolas y de fábrica vinculados a la industria cañera; o viajar a las fincas y a los ingenios azucareros argentinos más próximas, pues al decir de la gente: "por acá siempre pasa algo, en el campo esta silencio nomás...". Asentarse en el núcleo urbano, también les permite buscar otros horizontes laborales y de hábitat, por ejemplo alguna participación en el activo comercio de la ciudad, ó como "bagayeros" [12], o bien Bermejo como una escala hasta la migración más permanente hacia Argentina. Viajar por cualquier motivo a Argentina, produce prestigio entre los migrantes bolivianos, especialmente lo de origen rural, quienes consideran que su paso por "la banda" les dá status. Durante las largas noches de verano, sobre todo cuando hace mucho calor -cosa que es muy frecuente en Bermejo-, me reunía con jóvenes a conversar y beber cerveza, antes de ir de ronda por los Karaokes. Las conversaciones giraban en torno a lo importante que era para el boliviano ir a estudiar o trabajar en Argentina, sin por ello desmerecer a su país, según ellos, en Argentina pese a la explotación que sufren los migrantes bolvianos, "se está bien":
"...El boliviano dice: - pucha, yo no tengo un trabajo... la olla esta vacía, y aquí esta el machete y ahí esta la caña. Qué hago, y cada vez más la tripa pide. Si aquí (en Bermejo) gana dos pesos argentinos (dos dólares), por día, y allá (en Argentina) llega a ganar treinta pesos argentinos (treinta dólares), no. ¡Estafado todavía!. ¡Estaba bien!. Y si ganaba veinte pesos (argentinos) ¡¡estaba bien!!, aunque este estafado. Y si ganaba diez pesos ¡¡estaba bien!!. Aunque sea estafado, ¡¡porque en la patria ganaba dos pesos!!. Porque cambiar la mente, justo cuando pasamos el río. Porqué darnos vuelta, porque no reconocer la realidad y decir hoy trabajo y en la tarde voy a tener diez pesos. Y es cierto. Hoy aquí en Bolivia, voy decir, hoy trabajo y voy a tener dos pesos, ¡¡si me paga mí patrón!!. Allá, aunque sean estafados y re-estafados con diez pesos, se vive. Se está mejor. ¡¡¡Se está bien!!!.
"...Argentina para nosotros es algo hermoso, para que vamos a decir otra cosa. Allá hay otra forma de vida. Hay plata, mejor que acá. Aunque todo cueste más y nos explotan, los bolivianos estamos contentos con eso. Porque uno mejora, adelanta..."
"...Aunque no nos guste, tenemos que aceptar que Argentina es mejor, por trabajo, por educación, por salud. Si tenés algo complicado, tenés que pensar en ir a la Argentina. Ahí es más completo todo..."
"... ahora han intentado mejorar la casa... antes se dormía en un cuero, ahora seguro que después de la zafra se pasaba a un catre, a camas argentinas. Colchones, mesas. ¡¡Ha, caramba, antes no comían en mesa!!. Mejores condiciones de vida. La comida distinta, aprendieron a comer distinto. Aprendieron a cocinar con carne fresca. Hacerlos a los alimentos más bien cocido, mayor sabor. Comidas distintas, con más calorías, con más proteínas. Han aprendido a sacar pecho, a no estar encorvado. !!!Eso¡¡¡..."
Como se puede observar, las ciudades bolivianas de frontera, especialmente a partir de 1986, se han transformado en importantes centros de recepción de migrantes campesinos y mineros indemnizados transformados ahora en comerciantes. Así, Bermejo (al igual que Yacuiba y Villazón, por mencionar a las tres ciudades fronterizas con Argentina) constituye un importante destino de comerciantes. Estos migrantes en su mayoría, dieron forma al actual comercio formal e informal en las fronteras entre Bolivia y Argentina. Esta práctica también es muy visible en el noroeste argentino. Los pequeños comerciantes -muchos de ellos desocupados indemnizados de las empresas estatales que se privatizaron que se han transformado al comercio por menudeo- viajan hacia las ciudades bolivianas, en la frontera, en busca de productos con mejores precios, tanto para el consumo personal como para la venta. Unos años atrás era muy visible la llegada de consumidores argentinos de los comercios en las ciudades fronterizas bolivianas. Hasta allí llegaban gran cantidad de ómnibus tanto de línea como especialmente fletados. En la actualidad este flujo ha disminuido, en parte debido al reclamo de los comerciantes de los comercios argentinos, especialmente de las ciudades más importantes en Jujuy y Salta, como así también, por la reactivación de los prestamos y compras en cuotas en los comercios argentinos, tanto en créditos personales como por tarjetas de crédito, especialmente a partir de 1995, con la segunda reelección del Presidente Carlos Menem, del Partido Justicialista.
En este trabajo se pretendió efectuar una descripción etnográfica en una ciudad de frontera como Bermejo, a la vez que se señalaron distintas elementos que complejizan la construcción de un relato sobre la frontera. Mirar "la frontera" implica estar atento al permanente entrecruzamiento de procesos migratorios, manifestaciones de las etnicidades, intereses políticos, conflictos de los vecinos de los barrios por una ciudad mejor, comercio de frontera, el contrabando, entre otras cuestiones.
Bermejo, es una ciudad, una ciudad que tiene distintas definiciones y apreciaciones de acuerdo a cada uno de los sectores que la viven cotidianamente. Cada relato se funda desde "la historia reciente" de Bermejo. Esta historia reciente refiere, a lo que hemos denominado, los tres ejes dinamizadores que transformaron Bermejo de Cantón en Ciudad: la explotación de hidrocarburos, la explotación industrial de la caña de azúcar y el comercio de frontera.
La ciudad se conformó a la luz de estos tres ejes socioproductivos. Cada momento de la vida productiva de la región, significó la llegada de importantes flujos migratorios, que tomaron a Bermejo como base o ciudad de paso. Muchas veces fue el lugar a donde retornar y quedarse, luego de regresar de Argentina. A partir de los 60, se asfaltaron las rutas en el lado argentino lo que posibilitó "la llegada de más progreso" y se facilitó el flujo de trabajadores a los ingenios argentinos, que paradójicamente ya comenzaban a mecanizar su cosecha. Fueron muchos los bolivianos que luego de trabajar en las zafras argentinas, regresaron y se quedaron trabajar en esa misma actividad en la región de Bermejo.
Pese al imaginario de los consumidores de la frontera, Bermejo es una ciudad, más que un gran mercado o una gran feria, como es percibida por los turistas de compra de Argentina. Una ciudad que paradójicamente, no depende básicamente de ese mercado que es tan visible a los ojos de los visitantes. Su economía se basa fundamentalmente en la producción de la caña de azúcar. Sin embargo, el comercio de frontera, aparentemente informal, es un paliativo, que permite, combinado con su participación en el proceso de producción del azúcar, la supervivencia de un importante numero de habitantes de la ciudad.
Hoy, Bermejo comienza a sentir, por un lado, las consecuencias de la economía de mercado, especialmente la desocupación; por otro lado la improvisación del Estado, ante un crecimiento constante y descontrolado de la ciudad y la contaminación del medio ambiente (primero y fundamentalmente por los efectos de la industria azucarera, y segundo la falta de un tratamiento más eficiente de los residuos que genera la ciudad -sus desechos son arrojados, prácticamente, en forma directa al río Bermejo-), y en los últimos años, la violencia e inseguridad (son frecuentes los asaltos y golpizas entre jóvenes, producidos, según los bermejeños, por "patoteritos de Argentina").
Albó, Xavier (comp.). 1988. Raíces de América: el mundo Aymara. Alianza América/UNESCO. Madrid.
Albó, Xavier. 1993. Instituciones y alternativas organizativas para la producción. pp: 89-111. En: Albó, Xavier y Galo Ramón. Comunidades Andinas desde adentro. Dinámicas organizativas y asistencia técnica. CECI. ABYA-YALA. Quito.
Albó, Xavier. 1997. Imágenes y auto-imagenes en el movimiento étnico boliviano. pp: 12-37. En: Horizontes Antropológicos. Año 3, N 6. Sociedades indígenas. Publicacion do Programa de Pos-Graduacao em Antropología Social da Universidades Federal do Rio Grande do Sul. Porto Alegre.
Albó, Xavier; Greaves, Tomás y Godofredo Sandoval. 1981. Chukiyawu: La cara aymara de La Paz. I. El paso a la ciudad. Cuadernos de Investigación CIPCA, 20. La Paz.
Albó, Xavier; Greaves, Tomás y Godofredo Sandoval. 1982. Chukiyawu: La cara aymara de La Paz. II. Una odisea: buscar "pega". Cuadernos de Investigación CIPCA, 22. La Paz.
Albó, Xavier; Greaves, Tomás y Godofredo Sandoval. 1983. Chukiyawu: La cara aymara de La Paz. III. Cabalgando entre dos mundos. Cuadernos de Investigación CIPCA, 24. La Paz.
Alvarez, R. R y G. A. Collier. 1994. The Lona Haul in Mexican Trucking: Traversing the Borderlands of the North and the South. American Ethnologist, 21 (3): 606-627.
Barth, F. 1979 (1969) Ethnic Groups and Boundaries. Boston: Little, Brown. (Trad. esp. 1976 Los grupos étnicos y sus fronteras. México: Fondo de Cultura Económica).
Bisio, R y Forni, F. 1976. Economía de enclave y satelización del mercado de trabajo rural. El caso de los trabajadores con empleo precario en un Ingenio azucarero del noroeste argentino. pp. Desarrollo Económico, 61 (16): 3-56.
Bohe, D.; Jerez, V.; Mealla, A.; Ortiz, G y J. Rodríguez. 1992. Los discursos sociales en Jujuy. Discurso del racismo. Cuadernos 4: 133-136. Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, UNJu.
Cabana, Mabel y Omar Jerez. e/p. MANKA FIESTA-NEW STAR: juventud, identidad y participación. En: Revista Cuadernos de Antropología Social. De la Sección de Antropología Social del Instituto de Ciencias Antropológicas, UBA. Buenos Aires.
Calderón, Fernando y Alberto Rivera. 1984. La Cancha: Una gran feria campesina en la ciudad de Cochabamba. Cochabamba: CERES.
Conti, V., A. Teruel y M. Lagos. 1988. Mano de obra indígena en los ingenios a principios de siglo. En: Conflictos y Procesos de la Historia Argentina Contemporánea. CEAL, Buenos Aires.
De Mesa, José; Gisbert, Teresa y Carlos D. Mesa Gisbert. 1997. Historia de Bolivia. Ed. Gisbert. Bolivia.
Doro, Ricardo y Hugo Trinchero. 1992. La propiedad del suelo: algunas precisiones conceptuales y su análisis en el espacio rural argentino. En: Hugo Trinchero y otros autores. Antropología Económica II. Conceptos fundamentales. CEAL. Colección los Fundamentos de las Ciencias del Hombre, Nº 46. Bs. As.
Folch, Ramón. 1997. La transferencia de la ejemplaridad. En: Documentos A/mbiente, 6: 50-62. Prevención de endemias en áreas de frontera, criterios para la formación y la transferencia. La Plata. Fundación CEPA
García Moritán, M. y M. Echenique. 1991. Lógica de la localización de los pobres urbanos en Jujuy. Cuadernos 2: 9-11. FHyCS, UNJu.
Guber, Rosana. 1991. El salvaje metropolitano. Ed. Legasa. Buenos Aires.
Gupta, A., & J. Ferguson. 1992. Beyond "Culture": Space, Identity, and the Politics of Difference. Cultural Anthropology, 7:6-23.
Hammersley, Martin y Paul Atkinson. 1994 (1983). Etnografía. Ed. Paidós/Básica. Barcelona. (Ethnography. Principles in practice. Publicado en Inglés por Routledge, Londres y Nueva York).
Hannerz 1986. Explorando la ciudad. F.C.E., México.
Healy, Kevin. 1987 (1983). Caciques y Patrones. Una experiencia de desarrollo rural en el sud de Bolivia. CERES. Cochabamba. Bolivia.
Hirsch, Silvia. 1996. Fronteras, medios de comunicación y construcción de identidades: Los indígenas chiriguanos de Argentina y Bolivia. En, Daniel Mato, E. Amodio y M. Montero editores. Globalización y Construcción de las Identidades y Diferencias en América Latina. UNESCO: Venezuela.
Hirsch, Silvia. 1999a. Mbaporenda: El lugar donde hay trabajo. Migraciones Guaraníes al noroeste argentino. Noticias de Antropología y Arqueología. Argentina.
Hirsch, Silvia. 1999b. Constructing Identities and Crossing Boundaries among the Guaraní Indians of Bolivia and Argentina. Culturelink, 28.
Jerez, Omar y Mario Rabey. 1998a. La construcción del espacio en la periferia urbana: El caso de San Pedro de Jujuy. En: Revista Cuadernos de Antropología Social. FFyL, UBA. Bs. As.
Jerez, Omar. 1998b. Los procesos de urbanización en el sur boliviano. El Caso Bermejo. En: Teruel, Ana y Omar Jerez (Comp.) Pasado y presente de un mundo postergado. Estudios de arqueología, historia y antropología sobre el Chaco y el pedemonte surandino. Ed. UNJu.
Jerez, Omar. 1999. De Evacuados a Asentados: una etnografía de la periferia urbana. Editorial UNJu.
Karasik, Gabriela Alejandra. 1987. El control de la mano de obra en un Ingenio Azucarero. El caso Ledesma (Pcia. de Jujuy). Documento de Trabajo. Proyecto ECIRA. Serie: Estructuras Sociales Regionales. Investigaciones, Nº 4.
Karasik, Gabriela Alejandra. 1990. La mecanización en la industria azucarera jujeña: El discurso de los agentes sociales. En: Cuadernos 2. pag. 13-15. FHyCS, UNJu.
Karasik, Gabriela Alejandra. 1992. Migrantes campesinos y diferenciación social en Jujuy. En: Cuadernos 4. pag. 137-144. FHyCS, UNJu.
Karasik, Gabriela Alejandra. 1994. Fronteras de sentido en el noroeste: identidades, poder y sociedad. En: KARASIK, Gabriela A. (comp.), Cultura e identidad en el Noroeste argentino. pp: 35-75. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina
Kearney, M. 1991. Borders and Boundaries of State and Self at the End of Empire. Journal of Historical Sociology 4:52-74.
Lagos, Marcelo y Ana Teruel. 1989. Composición del sector laboral en la industria azucarera jujeña en la etapa de despegue. En: Cuadernos 1. FHyCS, UNJu.
Lagos, Marcelo. 1994. Estructuración de los ingenios azucareros en el marco regional (1870-1930). En: Jujuy en la Historia: Avances de investigación I. Jujuy: Unidad de Investigación en Historia Regional, Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, UNJu.
Lagos, Marcelo. 1995. De la toldería al ingenio: apuntes de investigación sobre el trabajo de las aborígenes chaqueñas. pp.125-142. En: Ana Teruel (Comp.) Población y Trabajo en el Noroeste Argentino. Siglos XVIII y XIX. UNIHR, UNJu. Jujuy. Argentina.
Lagos, Marcelo. 1997 (ms). Estado y cuestión. Los aborígenes chaqueños entre el sometimiento y la "integración". (1870-1920). Trabajo presentado en las V Jornadas Regionales de Investigación en Humanidades y Cs. Sociales. FHyCS. UNJu. Argentina.
Maclean Stearman, Allyn. 1987. Camba y Colla. Migración y desarrollo en Santa Cruz, Bolivia. Ed. Juventud. La Paz, Bolivia.
Merlino, R. J. y M. A. Rabey.1981. Antropología aplicada a la investigación y desarrollo de tecnología apropiada. Publicaciones del Instituto de Antropología, Universidad Nacional de Córdoba, 36: 7-21.
Pérez, Jorge. 1997. Las aplicaciones experimentales. En: Documentos A/mbiente, 6: 20-50. Prevención de endemias en áreas de frontera, criterios para la formación y la transferencia. La Plata. Fundación CEPA
Piccinini, Daniel y Hugo Trinchero. 1992a. Políticas de poblamiento, renta del suelo y reproducción social: análisis de los impactos del "programa de regulación de asentamientos poblacionales" en el chaco salteño. pp. 129-149. En: Cuadernos de Antropología Nº 4. Universidad Nacional de Lujan. Argentina.
Piccinini, Daniel y Hugo Trinchero. 1992b. Cuando la propiedad llega al monte. El trayecto social de la tierra y de la subsunción del trabajo al capital en el chaco salteño. En: Trinchero, Hugo, Daniel Piccinini y Gastón Gordillo. En: Capitalismo y grupos indígenas en el Chaco centro-occidental (Salta y Formosa). CEAL Colección Biblioteca Popular Argentina. Bs. As.
Rabey Mario y Omar Jerez. 1999. La frontera en los tiempos del cólera: una etnografía de trashumancias internacionales. Cuadernos del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano, 18. Buenos Aires, 1999.
Rabey, M. A. 1987. Tecnología tradicional y tecnología occidental: una perspectiva ecodesarrollista. Revista de Economía del CERIDE, 8: 98-119.
Rabey, M. A. 1990a. Antropología y desarrollo: un análisis de estilos y modelos. Cuadernos de Antropología Social, UBA, 2(2): 29-40.
Rabey, M. A. 1990b. Sistemas de conocimiento popular en los Andes del Noroeste Argentino. Cuadernos, 2: 21-27. Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, UNJu.
Rabey, M. A. 1994. Diagnóstico sobre las causas socioambientales de la expansión del Cólera. La Plata: FLACAM.
Rabey, M. A. 1995 (coordinador). Proyecto de Prevención de Endemias en la frontera argentino-boliviana. Resultado 1. Para FLACAM y Fundación Catalana de Gas
Rabey, M. A. 1997. La formación de agentes de desarrollo sustentable. En: Documentos A/mbiente, 6: 56-59, Prevención de endemias en áreas de frontera, criterios para la formación y la transferencia. La Plata. Fundación CEPA
Rabey, M. A. y B. Kalinsky. 1991. El contrato cognoscitivo: los antropólogos también son seres humanos. Cuadernos de Epistemología de las Ciencias Sociales. Facultad de Filosofía y Letras, UBA, 1: 19-42.
Rabey, M. A. y D. R. González. 1985. Desarrollo, tecnología apropiada y comunidad local: un proyecto piloto en el altiplano andino. Publicaciones del Instituto de Antropología, Universidad Nacional de Córdoba, 40: 68-103.
Rabey, Mario y Omar Jerez, e/p. La sustentabilidad esta en la gente. En Mario Rabey y Omar Jerez (Editores). Procesos de urbanización en la Argentina: la mirada antropológica. Ed. UNJu.
Rivera Cusicanqui, Silvia y Rossana Barragán (comp.). 1997. Debates Post Coloniales: una introducción a los estudios de la subalternidad. Historias, SEPHIS, Aruwiyiri. La Paz.
Rivera Cusicanqui, Silvia. 1993. La raíz: colonizadores y colonizados. En: Violencias encubiertas en Bolivia. CIPCA-URUWIYIRI. La Paz.
Rivera Cusicanqui, Silvia. 1997. La noción de "derecho" o las paradojas de la modernidad postcolonial: indígenas y mujeres en Bolivia. pp:27-52. En: Temas Sociales. Revista de Sociología UMSA, N 19., La Paz.
Rodríguez, Héctor y Catalina Buliubasich. 1994. Degradación ambiental y conflicto étnico en el sector nororiental del chaco salteño. pp: 361-392. En: Andes N 6. Salta
Rosaldo, R. 1989. Culture and Truth: The Remaking of Social Analysis. Boston: Beacon Press.
Rutledge, I. 1987a. Cambio Agrario e Integración. El desarrollo del Capitalismo en Jujuy: 1550-1960. ECIRA - CICSO. Argentina.
Rutledge, I. 1987b. La integración del campesinado de tierras altas en la economía azucarera del norte de Argentina, 1930-1943. En: Duncan, K. & Rutledge, I. La tierra y la mano de obra en América Latina. pags. 229- 254. F.C.E., México
Santamaría, Daniel y Marcelo Lagos. 1992. Historia y etnografía de las tierras bajas del norte argentino. Trabajo realizado y perspectivas. En: Anuario del IEHS, VII. Tandil.
Santamaría, Daniel. 1986. Migración laboral y conflicto Interétnico. El caso de los migrantes indígenas temporarios a los ingenios azucareros saltojujeños. En: Estudios Migratorios Latinoamericanos, Nº 3. Agosto 1986: 357-375.
Santamaría, Daniel. 1994. Las relaciones económicas entre Tobas y españoles en el chaco occidental, siglo XVIII. pp. 273-300. En: Andes N 6. Salta.
Spedding, Alison. 1994. Wachu Wachu. Cultivo de coca e identidad en los Yunkas de La Paz. Hisbol-Cipca. Cocayapu. La Paz.
Spedding, Alison. 1996. Seminario: Migraciones de campesinos del norte de Potosí a las ciudades de La Paz y El Alto. MUSEF (Museo Nacional de Etnografía y Folklore). La Paz.
Spedding, Alison. 1997. Sacando palabras: poder y silencio en Bolivia. pp:7-26. En: Temas Sociales. Revista de Sociología UMSA, N 19., La Paz.
Taylor, S.J. y R. Bogdan 1990 (1984). Introducción a los métodos cualitativos de investigación. Ed. Paidos, Buenos Aires. (Introduction to qualitative reserch methods: The search for meanings. New York: John Wiley and Sons)
Teruel, Ana Alejandra. 1999 (ms) Tesis de Doctorado. Universidad Nacional de La Plata.
Trinchero, Hugo. 1992. Privatización del suelo y reproducción de la vida. Los grupos aborígenes del Chaco salteño. En: Juan Carlos Radovich y Alejandro Balazote. La problemática indígena. pags. 117-143. CEAL. Bs. As.
Trinchero, Hugo. 1994. Entre el estigma y la identidad. Criollos e indios en el Chaco Salteño. En: Gabriela Karasik (comp.) Cultura e identidad en el Noroeste Argentino. CEAL. Bs. As.
Trinchero, Hugo. 1997 (ms) Los dominios del demonio. Relaciones interétnicas y demandas territoriales en el Chaco central. Tesis Doctoral. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Buenos Aires
Vila, Pablo. 1999 (ms) La teoría de frontera versión norteamericana: una crítica desde la etnografía. Trabajo presentado en el Seminario Frontera, naciones e identidades. Instituto de Desarrollo Económico y Social. 28/29 de mayo de 1999.
Wallerstein, I., 1974, The modern world-system: capitalist agriculture and the origin of the world-economy in the sixteenth century. New York: Academic Press.
Whiteford, S.1977. Articulación social y poder: el zafrero y el contexto de la plantación azucarera. En: Hermitte, E. & Bartolomé, L. (compiladores) 1977: 91-109. Procesos de Articulación Social. CLACSO, Amorrortu Editores.
Whiteford, S.1981. Workers from the north. Plantations bolivian labor and the city in northwest Argentina. Latin American Monographs/54. University of Texas Press, Austin.